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Nuestro querido Perú se encuentra en un proceso electoral para elegir a sus representantes y autoridades mediante el voto ciudadano. En cada elección aparecen numerosos líderes políticos que ofrecen progreso y desarrollo para el país. Sin embargo, dentro de esta contienda también participan candidatos alejados de los principios democráticos, que postulan más por intereses personales que por un verdadero compromiso con el desarrollo nacional.

En el Perú, a través del sufragio elegimos a gobernantes y autoridades que administran recursos que no les pertenecen. El presupuesto público es del Estado y de los contribuyentes. Los gobiernos de turno solo tienen la responsabilidad de administrarlo durante el período para el que fueron elegidos. No obstante, en épocas electorales se realizan promesas desmedidas, como si los recursos fueran propios, y se aparenta generosidad con discursos atractivos. Luego, una vez en el poder, muchos olvidan sus compromisos y actúan con soberbia y abuso.

Desde ANPE-PERÚ creemos que el pueblo ya no debe seguir escuchando las mismas promesas vacías ni aceptar ofrecimientos falsos en nombre de la democracia. Es momento de reflexionar y decir basta a los engaños permanentes. Con nuestro voto otorgamos poder, pero también debemos exigir responsabilidad. Con frecuencia, cuando se reclaman los compromisos asumidos, se busca responsabilizar al propio pueblo o se inventan justificaciones para evadir la rendición de cuentas. Algunos, ya en funciones, actúan con actitudes autoritarias y promueven normas que restringen derechos en lugar de fortalecer la democracia.

En nuestro país se ha vuelto práctica recurrente la compra de votos mediante dádivas y el aprovechamiento de las necesidades de la población más vulnerable, especialmente de quienes no cuentan con empleo formal. Esta situación es consecuencia de malos gobiernos y de representantes que traicionan la confianza ciudadana. Muchos ingresan con un discurso cercano al pueblo, pero luego defienden intereses particulares y toleran o encubren la corrupción, aun cuando reciben elevados sueldos financiados por todos los peruanos.

También observamos cómo diversas instituciones, llamadas a servir al país terminan subordinadas a intereses políticos o de poder, olvidando que su deber principal es con la nación y con la ciudadanía. ¡Quienes fueron elegidos por el pueblo no deben convertirse en oportunistas ni aprovechar su cargo en beneficio propio!

No hace falta mayor evidencia para reconocer los errores reiterados de nuestra clase política. Elección tras elección, el país enfrenta gestiones deficientes, alianzas que priorizan intereses particulares y decisiones que debilitan la institucionalidad democrática. La Constitución y las leyes no deben ser manipuladas para favorecer a unos pocos, sino respetadas en beneficio del país.

Desde ANPE-PERÚ exhortamos a nuestros hermanos y hermanas campesinos, así como al pueblo en general, a reflexionar y elegir con responsabilidad a nuestras autoridades nacionales, regionales y locales. Necesitamos representantes con valores, honestidad y lealtad al país; autoridades que impulsen un Estado social inclusivo, con oportunidades para todos y todas, sin sectarismos ni caudillismos.

Es momento de ejercer un voto consciente para fortalecer una verdadera democracia, libre e independiente. Debemos otorgar nuestra confianza a quienes realmente representen nuestras necesidades y estén dispuestos a escuchar y trabajar por el desarrollo de nuestros pueblos. Construyamos juntos una auténtica soberanía y una democracia al servicio de la ciudadanía.

Lima, 04 de marzo de 2026.

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