Este reportaje documenta nuestro viaje a través de diversas regiones de Ecuador, donde exploramos la implementación de prácticas agroecológicas y sus efectos en las comunidades locales. Comenzando en la ciudad de Cuenca y extendiéndonos hacia la región amazónica de Gualaquiza, observamos de cerca la colaboración entre productores(as) y la promoción de alimentos saludables.
A lo largo de nuestra travesía, examinamos cómo las prácticas de agroecología se traducen en beneficios tanto para los agricultores como para el medio ambiente. Nuestro enfoque también se centró en las dinámicas interculturales y el intercambio de conocimientos entre diferentes países, que fortalecen este movimiento.
En la hermosa ciudad de Cuenca, encontramos una de las ferias más destacadas la Feria Cristo Rey. Durante años, esta feria ha sido un punto de encuentro donde productores y consumidores se unen para fortalecer la conexión entre el campo y la ciudad, reafirmando la soberanía alimentaria de Cuenca. Su objetivo es claro: promover la venta directa, ofrecer productos orgánicos y eliminar intermediarios, alentando a todos a visitar las raíces de estos productos. En un emotivo gesto, se llevó a cabo una ceremonia de agradecimiento a la tierra, recordando que semillas, agua y tierra son fundamentales para la vida en nuestro planeta.
«La soberanía alimentaria es nuestro derecho» es el lema de la Feria Agroecológica El Vergel, donde también encontramos alimentos naturales y libres de químicos, desde ocas hasta quesillo. La Red, en su mayoría liderada por mujeres, promueve la economía del cuidado, donde la calidad y variedad de los alimentos están garantizados. Estas mujeres son guardianas de la soberanía alimentaria, preservan la agrodiversidad y cultivan la solidaridad y el respeto por la vida misma. Nuestra visita nos brindó una valiosa experiencia cultural, donde compartimos deliciosos alimentos. Terminamos el día visitando La Chichería de Pukushka, un lugar que se dedica en un 90% a una cocina sencilla, fresca y agroecológica. Este establecimiento se esfuerza por preservar la memoria de la cocina ecuatoriana, reconociendo la labor de las familias campesinas como la base de nuestro sistema alimentario. Fue un punto de encuentro, donde las delegaciones participantes pudieron degustar de deliciosos sabores y conocer cómo a través de la cocina se resguarda los sabores y saberes ancestrales.
En el segundo día, nos dirigimos a Gualaquiza, conocida como la Perla de la Amazonia, una región con diversos pisos climáticos. Allí fuimos recibidos con una cálida ceremonia y disfrutamos de una deliciosa comida. Acompañada de una variedad de semillas, papas, habas, hortalizas y productos orgánicos de sus huertos. Esta reunión fue un intercambio cultural donde las delegaciones de Perú y Brasil compartieron sus productos y sus valores culturales, bailes y tradiciones típicas se entrelazaron en una danza de intercambio cultural que enriqueció a todos los presentes.
Al día siguiente, en Aprocag, una organización de hombres y mujeres productores agroecológicos de Gualaquiza, encontramos un ejemplo destacado de compromiso con la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y la preservación de la biodiversidad. Su trabajo es un testimonio del esfuerzo y dedicación que se necesita para impulsar la agroecología como una alternativa responsable para el desarrollo agrícola.
Más tarde, en una ceremonia de reconocimiento en el Municipal de Gualaquiza, las delegaciones de los tres países reflexionaron sobre la importancia de cuidar la tierra y compartieron su cultura y tradiciones. Así se hizo énfasis sobre la labor incansable de los/las agricultores y agricultoras, quienes son los verdaderos guardianes de nuestra seguridad alimentaria y los custodios de nuestra herencia cultural. En este contexto, las autoridades locales entregaron souvenirs a los/las participantes de la caravana quienes se mostraron agradecidos por el recibimiento. Estos gestos de hospitalidad y aprecio reflejaron el valor de estos encuentros y el compromiso compartido hacia la construcción de un futuro más sostenible y equitativo.
Luego, visitamos La Vieja Molienda, una de las primeras moliendas de Gualaquiza, Un emprendimiento familiar que ofrece productos derivados de la caña de azúcar. Ellos transforman la caña en miel, guarapo y panela granulada de alta calidad. Este lugar histórico no solo ofrece productos derivados de la caña de azúcar, sino también se ha convertido en un destino en sí mismo, pues también ofrece servicios adicionales, como alimentación y experiencias que permiten a los visitantes observar el proceso de elaboración de estos productos. Además ofrecen pulpa de fruta completamente natural, que se comercializa junto con la panela.
Mas tarde visitamos, el Centro Cultural Shuar, el cual promueva el valor de la identidad cultural, la salvaguardia y transmisión de la cultura Shuar, así como la conservación de la biodiversidad de la selva amazónica. En dicho encuentro, los/las participantes fueron recibidos con un diseño facial. En la cultura Shuar, los diseños faciales poseen un significado de gran profundidad, el cual varía en función de los diversos patrones, configuraciones y contextos en los que son empleados. Allí las delegaciones conocieron los principales objetos utilizados por la cultura Shuar, como por ejemplo: armas, recipientes, taxidermia, así como accesorios a base de hilos y semillas, cestería, cerámica e instrumentos musicales. La herencia cultural de los Shuar es una fuente inestimable de sabiduría ancestral, tradiciones únicas y una profunda conexión con la naturaleza.
Al día siguiente visitamos Asopromas, en Zamora Chinchipe, un emprendimiento dedicado a la producción y comercialización del cacao y sus derivados. Tienen cultivos propios y trabajan con productores locales de cacao, en este recorrido los/las participantes pudieron conocer el proceso de producción, así como la historia de la organización. Así, las delegaciones de Perú, Brasil y Ecuador visitaron las fincas de cacao, donde interactuaron con los trabajadores de la organización para intercambiar conocimientos y experiencias relacionadas con la agroecología. Al concluir el recorrido por las fincas, se organizó una degustación que incluyó diferentes presentaciones de cacao, como barras de chocolate, bombones y licores de cacao, brindando a los visitantes la oportunidad de apreciar la versatilidad de este cultivo y su impacto en la industria alimentaria. Para finalizar el día, se realizó una visita a la finca de Nancy Paz, Nancy compartió sus experiencias personales y destacó cómo las enseñanzas de sus padres y las capacitaciones que ha recibido en el campo de la agroecología han sido fundamentales en su trayecto. Nancy, junto con su familia, ha transformado su terreno en un ejemplo inspirador de cómo la agricultura sostenible puede abordar la seguridad alimentaria y promover la biodiversidad A lo largo de la visita, los participantes tuvieron la oportunidad de explorar las parcelas de cultivo y aprender sobre la variedad de alimentos que Nancy cultiva, desde frutas y hortalizas hasta granos y hierbas aromáticas.
En el sexto día de la caravana agroecológica, las delegaciones de Perú, Brasil y Ecuador participaron en la feria Nueva Granada, en Loja, organizada por la Red Agroecológica de Loja. En esta feria, los productores ofrecieron una amplia variedad de productos agroecológicos, que incluyeron alimentos como leche de ajonjolí y leche de almendras, con beneficios para la salud como fortalecer los huesos, aliviar la gastritis, combatir el estreñimiento, tratar la anemia e incluso mejorar el insomnio. Además, se ofrecieron diversas semillas como porotos, zambo, zapallo, guato, culantro, perejil, maíz, paico, zanahorita blanca, zambo con leche y zapallo con leche, así como una variedad de frutas y verduras frescas. brindando a los visitantes la oportunidad de apreciar la abundancia de productos agroecológicos disponibles en la región. Posteriormente, en un emotivo acto de conexión con la naturaleza, se llevó a cabo una pequeña ceremonia de agradecimiento a la madre tierra. En este espacio, los participantes compartieron sus deseos y aspiraciones relacionados con el fortalecimiento de la agroecología.
De manera muy significativa, el evento culminó con un emotivo intercambio cultural protagonizado por las delegaciones de Perú y Brasil.Esta instancia no solo fue un cierre memorable, sino también una oportunidad invaluable para que ambas delegaciones compartieran sus ricas tradiciones, mostrando la profundidad de su cultura y la diversidad que caracteriza a sus respectivos países. Las danzas, como forma de expresión cultural, se convirtieron en un puente que trascendió las fronteras y unió a las personas presentes en un abrazo simbólico de hermandad. Los participantes pudieron apreciar la belleza y la autenticidad de las manifestaciones artísticas de ambas naciones, lo que no solo enriqueció sus experiencias personales, sino que también fortaleció los lazos de amistad y colaboración entre las delegaciones.
Durante la tarde, se realizó una visita al centro histórico de la ciudad, con una parada en el Emporio lojano, un tradicional centro de cafetería que cuenta con una rica historia. Aquí, los participantes tuvieron la oportunidad de sumergirse en el relato de la historia detrás de este emprendimiento, que es uno de los más antiguos y respetados de la ciudad. La esencia del café de Loja, conocido por su calidad y sabor distintivos, llenó el ambiente, y los asistentes tuvieron la oportunidad de apreciar y degustar esta joya local. Este momento en el emporio lojano no solo fue una pausa para disfrutar de una taza de café, sino también una valiosa ocasión de interacción entre personas de tres culturas diferentes. A través de conversaciones y anécdotas compartidas en torno a esta bebida aromática, se fortalecieron lazos de amistad y camaradería.
El último día de la caravana agroecológica brindó una oportunidad enriquecedora al llevar a cabo una visita al Jardín Botánico Reinaldo Espinoza. Durante esta visita, se organizó un conversatorio en el que las delegaciones de la caravana tuvieron la valiosa oportunidad de intercambiar ideas con las autoridades de la universidad anfitriona. Este espacio de diálogo permitió abordar temas cruciales relacionados con la agroecología, así como compartir perspectivas y enfoques para promover prácticas agrícolas más sostenibles en la región. El jardín botánico en sí mismo resultó ser un verdadero tesoro natural. Con una impresionante colección de alrededor de 1.385 especies, este santuario botánico alberga árboles nativos con más de 65 años de antigüedad, plantas autóctonas andinas con propiedades medicinales y una fascinante colección de árboles enanos, conocidos como bonsáis. Esta diversidad de especies y la preservación de árboles nativos de larga data resaltan la importancia de la conservación de la biodiversidad y la valoración de la rica herencia natural de la región. La visita al jardín botánico proporcionó una experiencia educativa única promoviendo la conciencia sobre la importancia de preservar y proteger la flora autóctona y el papel vital que juegan estas especies en el equilibrio ecológico.
En el transcurso de la jornada, tuvimos la oportunidad de visitar una huerta agroecológica gestionada por Rosa, María y Fanny Paccha, miembros de la Red Agroecológica de Loja. Esta visita dejó una profunda impresión positiva en todos los participantes, ya que nos permitió apreciar de cerca una producción agrícola que resplandece con los valores y principios de la agroecología. La huerta se destacó por su diversidad, tanto en términos de cultivos como de técnicas agrícolas sostenibles. Un aspecto que no pasó desapercibido fue la total ausencia de pesticidas en sus campos, un testimonio de su compromiso con prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente y la salud humana. En este contexto, las delegaciones compartieron sus emociones y reflexiones con entusiasmo.
De esta manera, la experiencia vivida durante los días de la caravana agroecológica no solo dejó una huella imborrable, sino que también enriqueció sus conocimientos y perspectivas. Las lecciones aprendidas en la visita a la huerta, junto con todas las experiencias compartidas durante el evento, se convirtieron en valiosas herramientas que llevarán consigo de regreso a sus respectivas comunidades y organizaciones.