La agricultura es una de las actividades principales que busca el desarrollo rural mediante la acción de las familias. En la actualidad, cuentan con herramientas limitadas debido a la ofensiva amenaza de los cambios ambientales, que vienen causando la pérdida de la biodiversidad y de las semillas nativas, base de una producción de alimentos balanceada; lo que genera preocupación en la población campesina.
No existe una política estructural con visión de futuro para el desarrollo rural sostenible, lo que representa una gran amenaza para la seguridad alimentaria del presente y del futuro de la sociedad. Los desastres que vienen ocurriendo evidencian las vulnerabilidades de las familias campesinas, quienes no encuentran consuelo ni justicia, lo cual perjudica no solo la seguridad alimentaria, sino también la economía familiar. Esto está forzando a las poblaciones campesinas a migrar hacia las ciudades y otros lugares en busca de subsistencia económica, lo que demuestra el agravamiento de la inseguridad alimentaria y los impactos de la pobreza.
En los últimos años, el almacenamiento de agua natural ha disminuido significativamente debido a diversas acciones de la naturaleza y a la degradación de la tierra, el agotamiento de las aguas subterráneas y la pérdida de humedales, lo que indica un colapso más amplio de los ecosistemas que alguna vez preservaron los recursos hídricos.
Se necesitan cambios en los modelos legislativos y ejecutivos para sustituir el modelo actual por uno menos dañino. Esto implica pasar de una producción de alimentos convencional a una producción de alimentos agroecológicos, más sanos, sostenibles, sin dependencia y con una proyección hacia un futuro mejor, en armonía con la naturaleza y sin costos ni daños al ecosistema.
EUSEBIO VÁSQUEZ AYALA